Consejos: Cómo escribir el final

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Los finales son difíciles de escribir. De hecho, creo que es el momento en el que más nos atascamos los autores a la hora de finalizar el libro. Esto me pasó al escribir mi primer libro: no conseguía escribir el final que estaba buscando y tuve que cambiarlo varias veces para adecuarlo de manera correcta y que fluyera natural con la historia.
He aquí algunas técnicas que considero muy útiles para solucionar el problema de ¿Cómo escribir el final?:

Empezar por el final.
Esto para nada es hacer trampa, al contrario, es un gran truco. No hay mejor manera de conseguir el final perfecto que construir la introducción y el nudo de la historia según un desenlace que ya tenemos. No es necesario que el final tenga el mismo estilo que el resto del libro: haz un simple esbozo e imagina cuál es la mejor manera para que los acontecimientos se desencadenen como tú quieres.

Escribir el final en segundo lugar.
Puedes escribir el primer par de capítulos y después dejar reposar la historia mientras te concentras en el final. Esto permite elaborar un final que se corresponda con el estilo y los personajes que acabas de crear. Al igual que antes, no es necesario especificar todos los detalles del final; con dar algunas pinceladas es suficiente. En mi opinión, lo realmente útil de esta técnica es que permite incluir diálogos con seguridad, ya que uno conoce a los personajes mucho mejor, ya que estos son los protagonistas que acaban de aparecer en tus capítulos anteriores. De esta manera, ya con el inicio y tus protagonistas definidos y el final deseado, escribir el desarrollo que unirá ambos puntos será más sencillo.

Dejar el libro sin final.
Puede parecer una locura, pero es todo lo contrario. Esta es una gran técnica por varias razones: una de ellas es que esto hace que la imaginación del lector trabaje y desarrolle su propio final, algo que le gustará mucho; otra razón es que así creas un sentido de espectativa, tus lectores tendrán esa espinita de "¿qué es lo que ocurrió después?" y esto generará una curiosidad que dejará a tus lectores muy atentos a tu trabajo, esperando una publicación futura, como una secuela, en la que finalmente expliques lo que ocurrió. Evidentemente tiene que haber un final para el libro, no puedes dejar el problema en el que están metidos los personajes sin resolver, pero esto no significa que tengas que escribir todo un argumento del después explicando lo que pasó con cada personaje.

Escribe notas conforme se desarrolla la historia.
Todos sabemos que mientras vamos escribiendo una historia, nuestra imaginación como escritores comienza a volar y nuestra mente a mostrarnos imágenes de eso que vamos escribiendo, esas imágenes o ideas no se quedan ahí, avanzan más alla de lo que ya está plasmado. No sería difícil esperar que una de estas ideas te mostrara un posible final que quizá aún no se adecúa mucho a tu historia, pero quizá más desarrollada la historia, esa idea podría ser perfecta. Por ello no debes descarta cada cosa que se te ocurra, ten a la mano una libreta o algunos post its en los que puedas guardar cada una de ellas.
Pero no olvides revisar tus notas de vez en cuando para refrescar la memoria y llevar la acción hacia el final anotado en esas ideas.

 
 
 
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