Libro: El Familiar

 

El Familiar

portas autores zash

Zash Denzel
Comunicólogo • Fotógrafo • Escritor • Cinéfilo • Deportista • Gamer • Diseñador • Dibujante

Autor de narrativa de fantasía y ficción.

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Sus libros:
El Familiar Diciembre 2017
El Zombie Original En producción

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El Familiar
Libro

El autor, Zash Denzel, comenzó a escribir este libro, formalmente, en febrero del 2016, ahora, este invierno del 2017, por fin se publicó.
El género es misterio y fantasía, de su editorial Ediciones TheZash, pero es muy posible que tiempo después, se pueda adquirir una versión descargable para leerlo en dispositivos electrónicos.
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La historia que se cuenta en el mismo es sobre un joven que se muda a una ciudad para olvidar su antigua vida, la cual ha estado llena de tropiesos y tristeza. En esta nueva ciudad, llamada Norden, de inmediato cambia su suerte, encuentra buenos amigos y un trabajo como reportero, gracias al cual, se involucra en la investigación de una serie de asesinatos a cargo de El Salvaje, nombre que dio la prensa (antes de la llegada de este reportero) al asesino por la naturaleza salvaje de sus actos. Conforme pasa el tiempo, este joven se da cuenta que la investigación revelará asuntos de su pasado y cambiará su vida para siempre, con mucho peligro y al punto de arriesgar su vida.
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Norden es una ciudad ubicada en un mundo antaño fantástico, en el que la magia se ha olvidado por el avance de la tecnología, en este mundo es donde esta misteriosa historia se desarrolla.
El detective McCallon está a cargo del caso, lo encontramos investigando una serie de asesinatos, el tercero para ser más específicos, al ir avanzando su investigación, descubre que un reportero novato, bastante inmiscuido en el caso, reune los requisitos que el cruel asesino busca en sus víctimas; encontrar al asesino y resolver el misterio que rodea al caso se convierte en prioridad antes de que una víctima nueva aparezca.

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Publicación:
1 de Diciembre 2017
Género: Fantasía, Misterio

Editorial: Ediciones TheZash .............................................. Costo: $250.-

Concurso:
Gana un familiar

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Concurso en Facebook: TheZash
Concurso en Instagram: El_Zash

 
 
 

Avance
Capitulo 1

Dos patrullas y una ambulancia se encontraban frente a la última casa de la calle Scargill cuando el detective McCallon llegó al lugar de los hechos, vestía la misma gabardina beige que había usado desde que obtuvo el puesto años atrás, como siempre, la usaba sobre su camisa blanca cubierta por un chaleco negro a juego con su pantalón, lo cual hacía resaltar su corbata roja y, para completar su atuendo, un sombrero del mismo color que la gabardina con una cinta un poco más oscura en la base.
La noche anterior había nevado y la capa de nieve que cubría las calles estaba interrumpida por las líneas dibujadas por los vehículos que minutos antes descubrieron el lugar de los hechos y que sirvieron de guía para McCallon en esa fría mañana, ya que una ligera niebla debilitaba el sol que apenas dejaba ver sus primeros rayos por encima del Caledonio. Tres policías se encontraban en la entrada de la casa, uno de ellos sostenía una libreta en sus manos y hacia algunas anotaciones, los tres saludaron al detective, más con un gesto de amistad que de respeto a un superior; el que tenía la libreta informó vagamente sobre lo ocurrido al detective mientras subía por el pórtico, pero por la mirada perdida en su rostro, parecía que el detective estaba inmerso en sus propios pensamientos ignorando todo a su alrededor –Sí, sí oficial, no hace falta que me des detalles, estoy seguro que la escena será igual que la anterior –pensó el detective mientras pasaba frente al uniformado sin prestar atención– …y pensar que hace unos minutos tan solo aún estaba dormido, ahora debo prepararme para ver otra víctima de asesinato–.
Al entrar a la pequeña casa del incidente, McCallon se encontró con Bubok, el otro detective que dio voz al holograma en el móvil de McCallon varios minutos atrás, pero lo que llamó su atención en verdad fue el desastre que se encontraba dentro de la casa.
No era nada grande, era algo modesta en realidad, sólo un dormitorio un algo grande, un cuarto de baño y, la cocina, comedor y estancia conectadas en la misma habitación. El sillón se encontraba desgarrado dejando a la vista su relleno, la mesa de centro estaba inclinada por culpa de dos de sus patas que estaban rotas, por lo que los objetos que se situaban sobre ella se habían caído al suelo, uno de ellos era un jarrón que al impacto se estrelló en tantos pedazos que el detective no perdió tiempo en contarlos, pero en lo que sí se fijó fue que en su interior no habían flores, sino un montón de piedras azules semiesféricas, algunas habían caído sobre un plato que milagrosamente no se había roto y que aún contenía algunos pedazos de comida –muy poco para saber qué fue, pizza quizá, seguro era pan a simple vista–, eso le indicó a los detectives que ese plato había sido dejado ahí y no pudo llegar desde la cocina. Algunos cuadros de esta habitación triple se habían caído de su lugar en la pared y se encontraban esparcidos en el piso, algunos boca abajo y otros boca arriba mostrando su colorido rostro –McCallon pensó que no compartían gusto por el arte–. Las sillas del comedor no rodeaban la mesa como debía ser, unas tiradas y otras rotas, quizá una fue aventada ya que en lugar de estar en el comedor se encontraba en la sala. Todo parecía indicar que en la cocina no quedó un solo traste intacto, ya que por el piso pedazos de porcelana demostraban que el fregadero, los estantes y cajones no fueron exentos del caos que se vivió la noche anterior.
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La cortina de la ducha había sido arrancada del tubo que la sostenía de un sólo tajo, lo que le hizo cuatro rasgaduras, el estante también había sido profanado de forma en que un cepillo dental, el dentífrico y un botecito con unas pastillas se encontraban sobre la cortina de la ducha.
La habitación también presentaba las mismas características; cobijas y sábanas amontonadas por ahí, el escritorio le recordó a McCallon el propio, por un momento una sonrisa se dibujo en la comisura derecha de sus labios, pero ésta se borró tan pronto como llegó, al recordar que el motivo de ese desorden no era por exceso de trabajo como lo era en su propio caso; los libros fueron arrojados del librero e incluso algunas páginas fueron arrancadas de varios, su tema era algo sobrenatural, mágico o esotérico de alguna forma; la televisión estaba estrellada y los focos de casi toda la casa estaban rotos, el que tenía la lámpara de mesa junto a la cama –que estaba tirada junto a ésta–, aún funcionaba pero su brillo era intermitente; y por el suelo de la habitación, sobre algunos libros o papeles tirados, sobre ropa o sobre las sábanas del piso, y sobre algunos de los objetos tirados, gotas de sangre que los detectives esperaban no fueran sólo de la víctima. En definitiva había habido una gran pelea en ese lugar.
–Lo que estuvieran buscando seguro lo encontraron –afirmó Bubok mientras movía con el pie una pequeña caja fuerte bajo el escritorio, la hizo girar de forma en que cuando ésta se detuvo, la puerta cayó de lado causando un fuerte ruido para mostrar que estaba vacía.
McCallon volteó a verlo mientras movía otras cosas en el escritorio utilizando la goma de un lápiz amarillo del número dos –O al menos eso es lo que parece– dijo.
Y como no puede haber un asesinato sin un cuerpo asesinado. Sobre la cama estaba tendido un joven de veintiún años, medía un metro setenta y tantos a simple vista, su piel era clara, su cabello castaño claro y corto, deportista y cuerpo atlético. Vivía solo, tenía un trabajo estable en la maderera de la ciudad, sin vicios y sin meterse con nadie. Miraba al techo con vista fija, más bien vacía, y, que sobretodo, demostraba un gran terror en su rostro; vestido sólo con un bóxer azul, el cuerpo se encontraba lleno de sangre por una herida que simulaba un gran arañazo con cuatro cortes casi paralelos, sólo se separaban uno de otro ligeramente por la parte inferior, hechos quizá con un gran y grueso cuchillo antes de su muerte –esto según revelaron los análisis posteriores del forense–; pero lo que le robó la vida al joven fue la herida en su cuello muy similar a una mordida, lo que causó que se ahogara con su propia sangre.
Todo esto no sorprendió a McCallon. Este fue el tercer asesinato con estas características en dos semanas.
–¿Qué es lo que está pasando en esta ciudad? –de nuevo perdido en sus pensamientos, sólo eso se pudo preguntar mientras continuaba inspeccionando el lugar–. Hay que darnos prisa aquí, odio tratar con la prensa y no los quiero ver.
 
 

One Comment:

  1. Ivan Weber Penninck

    interesante y espero estar pronto por CDMX para comprar mi copia… te felicito y nos leemos pornto.

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