Historia: Mi amigo el Zombie

Historias


Esta es una historia que escribí hace muchos años, en mis inicios como escritor, Mi amigo el zombie es una historia muy corta pero que fue muy popular en mi blog allá por el año 2012, cuando inicié mi trayectoria escribiendo un diario de sueños, particularmente mis mejores pesadillas.
La noche anterior me la pasé jugando el típico videojuego en el que hay que correr, escapar y matar zombies. Dormí tan tarde por estar jugando, que a la mañana siguiente me levanté hasta que la fuerte luz del Sol entraba fuertemente por mi ventana.

Pasaban de las dos de la tarde. Me levanté de la cama, me vestí todo pandroso con unos jeans rotos por todas partes y la primer playera que encontré. Luego me dirigí al baño, de camino no escuché nada de ruido, lo cual me pareció exrtaño, aunque no le dí mucha importancia; en el baño me lavé y luego volví a mi cuarto, de nuevo silencio en mi casa.
Así comenzó la rutina de siempre. Encendí la televisión y no había señal, quise arreglarla pero no importaba lo que hiciera, no lograba otra imagen que no fueran esos molestos puntitos parpadeantes.

Apagué la televisión y encendí la computadora con los programas que siempre tengo abiertos: Twitter, Facebook y, en general, redes sociales. En Facebook no había mucho que ver, sólo algunos post sobre que los mayas tenían razón y esas cosas. Como siempre pensé: —¡Ah, que mediocres! Pero mi timeline de Twitter estaba más activa, Tweets llegaban y llegaban sobre que todo adolescente esperaba esto, que los muertos caminaban, que aquí o allá habían refugios para la gente o que tal zona ya estaba infestada. Con cada noticia que llegaba, yo me preocupaba más, esto me hizo pensar en mi familia y de inmediato corrí a buscarlos. En casa no había nadie.
Regresé a mi cuarto y continué leyendo los Tweets. Cada vez se tardaban más en escribir y cuando preguntaba por su ubicación o detalles sobre la situación, ya no recibía respuesta, lo que me hacía pensar que habíamos perdido a esa persona.

Rápidamente me llenó el sentimiento de soledad, pero era realmente un vacio, la certeza completa de que estás solo en todo el mundo.
Entonces tomé mi celular y comencé a llamar a mis contactos más allegados. No conseguí respuesta de nadie, primera entraba la llamada sin recibir respuesta, después simplemente las llamadas ya no salían
Decidí que era momento de irme, quizá mi familia estaría en casa de mi abuela, por lo que pensé que sería buena idea ir hacia allá. Tomé dos mochilas, una que se cuelga por la espalda y otra que cuelga sólo por un hombro, cruzada, tomé dos playeras y las guardé, luego una espada que tengo colocada en la pared —réplica de la Espada Maestra de la saga de Zelda—, y otra del tamaño de un abrecartas. Bajé a la cocina y guardé toda la comida que encontré. Ya preparado, salí de la casa con el movil en la mano y Twitter abierto por si alguién lograba mandar un mensaje.

Comencé a caminar por las calles vacías. Habían coches estrellados por todas partes, casas incendiándose y, ocasionalmente, algún grito.
Pocos metros después llegué a un oxxo, en él planeaba llenar mis mochilas con proviciones pero al entrar me llevé una gran sorpresa. !Un zombie estaba en esa tienda!

Saqué mi espada que llevaba en la espalda y la apunté al frente y poco a poco comencé a avanzar hacía el fondo de la tienda, los gemidos de este no muerto comenzaban a sonar más y más fuerte, yo ya estaba preparado para ver una imagen grotesca en donde el zombie se estuviera comiendo a una persona o algo así. Pero mi sorpresa fue mayor cuando llegué al pasillo del final.
El zombie estaba de pie, dándome la espalda, parecía estar sosteniendo algo. Lentamente, con cuidado, me acerqué a él y, cuando lo iba a golpear con mi espada, pude ver su desesperación al intentar abrir una bolsa de Doritos. Entonces volteó y me miró fijamente extendiendo sus brazos hacía mi. Yo pensé que se lanzaría a morderme, pero todo lo contrario. Se quedó de pie frente a mí extendiendo la botana, me estaba pidiendo que le abriera su bolsa de Doritos. Con temor, dí unos pasos hacía delante, tomé la bolsa con cuidado y la abrí, un intento de sonrisa se formó en la podrida cara del zombie, le dí la bolsa y comenzó a devorar los Doritos como si llevara días sin comer. Cuando se terminó el escaso contenido de esa bolsa se quedó de pie, balanceandose y gimiendo tan suavemente el ruido se confundía con el viento.

Me agaché y tome una bolsa de las grandes de Doritos, el mismo sabor que el zombie comía, la abrí y se la ofrecí. El zombie me miró por unos instantes, volvió a sonreír y tomó la bolsa para de inmediato devorarla. Ya despreocupado por el zombie, comencé a llenar mis mochilas con provisiones para mi viaje.

Al salir de la tienda me sentí observado. Me detuve un instante y voltee la mirada, !El zombie me estaba siguiendo con una Coca en las manos!. Dí unos pasos inseguros alejándome de él, pero si yo daba tres pasos alejándome, él daba tres pasos acercándose. Me detuve de nuevo y levanté la mano, él se acerco y me entregó la Coca, sin quitarle la mirada, destapé la botella y se la regresé, de nuevo me sonrió. Tomó la bebida y comenzó a beberla. Permanecí en ese lugar hasta que la terminó por completo, me parecía muy curioso ese zombie. Entonces seguí mi camino y, unos cuantos metros atrás, él detrás de mí.

Decidí alejarme de él y corrí por unos minutos para dejarlo atrás, al no poderme seguir el paso, el zombie comenzó a hacer esos ruidos característicos de zombie, cómo pidiendo que no lo dejara. Me escondí en una esquina para ver si intentaba seguirme, él continuó el camino por el que pocos minutos atrás había pasado yo, pero él lo hacía muy lento, parecía que de verdad quería ir conmigo.
Pero entonces, algo que no imaginé ocurrió, otros zombies salieron de una calle perpendicular a la que recorría el zombie que me seguía. Esos zombies se le acercaron al primero y comenzaron a hacerle bulling, yo creo que lo rechazaban por no comer carne. En fin, lo empujaban, le pegaban y pateaban. De alguna forma eso me molestó y tuve la creciente necesidad de ir a ayudarlo. Desenvainé de nuevo mi espada y corrí hacia ellos.
Al alcanzarlos, empujé a uno de ellos, haciendo que cayera al suelo, los otros dos voltearon a verme y se lanzaron a mí, el que se encontraba más cerca extendió las manos para agarrarme pero rápidamente lo esquivé y, de un solo tajo, le corté ambos brazos y en seguida la cabeza, el segundo zombie ya se había acercado, con el impulso que llevaba de mi kill anterior, clavé mi espada en su cara y de una patada lo lancé al suelo, para esto el tercer zombie, al que había empujado, ya se había puesto de pie y se dirigía a mí, me resultó más sencillo cortarle la cabeza a este por la distancia que nos separaba.
Tomé aire, limpié mi espada con la ropa de uno de ellos y la guardé. Extendí mi mano al zombie que molestaban y lo ayudé a levantarse.

Así fue como decidí continuar mi camino con mi amigo el zombie.
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